Nut Lab #6 | Entrenamientos en Rodillo

Nut Lab #6 | Entrenamientos en Rodillo 

Durante lo días de pandemia, muchos ciclistas tuvieron que vivir con más frecuencia lo que significa entrenar en el rodillo. De hecho, muchos aún lo siguen utilizando en días de lluvia.

 Es importante saber que las sesiones en el rodillo son muy distintas a los entrenamientos en el exterior. De hecho, muchos ciclistas son capaces de darse cuenta de algunos de los cambios. Pero, ¿debemos adecuar estos cambios a nivel nutricional?

Para poder adecuar estos cambios es muy importante saber cuáles son las diferencias entre los dos tipos de sesiones: 

  • En el rodillo, el gasto calórico por hora es mayor que en sesiones en la carretera. Durante estos entrenamientos no dejamos de pedalear en ningún momento, son sesiones mucho más intensas y, por lo tanto, se genera un mayor gasto calórico.
  • En estas sesiones hay una peor termorregulación, causada por el aumento de temperatura y humedad, y también por la falta de “movimiento”. Por este motivo, se recomienda realizar las sesiones con las ventanas abiertas o con un ventilador cerca. Las tasas de sudoración suelen ser mucho mayores, al haber más pérdida de líquido y de minerales, por lo que necesitamos hidratarnos mejor.

¿Cómo conseguimos una buena hidratación durante las sesiones en el rodillo?

Lo más importante es empezar los entrenamientos bien hidratados, por lo que es esencial beber agua o bebidas hipotónicas en las horas previas a las sesiones de rodillo.

Tanto en entrenamientos en el rodillo como en el exterior, es clave mantener un consumo adecuado de líquido y sodio según la duración y la intensidad del entrenamiento. De hecho, es la intensidad la principal diferencia entre las dos sesiones, que incrementa durante las de rodillo; entonces, las necesidades suelen ser de unos 700-1000ml/h. Las bebidas isotónicas suelen ser una muy buena opción para ello, ya que nos permitirá obtener tanto azúcares como sodio.

¿Es importante la nutrición en estos tipos de entrenamiento?

Mi respuesta es clara: Sí.

Ayudarnos de una buena pauta nutricional nos ayudará a rendir mejor en el entrenamiento y a evitar momentos de más ansiedad o hambre durante el resto del día.

Si las sesiones tienen una duración que gira entorno a los 50 o 60 minutos, es clave aportar una pequeña cantidad de carbohidrato al cuerpo, entre unos 30-40gr CH/h. Lo que sería equivalente a una pieza de fruta grande.

Cuando las sesiones son más duraderas, la ratio de carbohidrato aumentará a unos 50-80gr CH/h, variando según la intensidad del entrenamiento. En estas sesiones podemos utilizar todo tipo de alimentos. Los que me conocéis sabéis que me encantan los dátiles o el membrillo. También podéis ayudarnos de las bebidas isotónicas para ingerir más azúcares o consumir barritas, gummies y/o geles.

Todas estas estrategias tienen que estar supervisadas por un entrenador y un dietista.

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